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Articulos sobre la lectura

Por  Rafael Villate Mejía

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EL RECONOCIMIENTO DE LAS PALABRAS A «GOLPE DE VISTA»

 

Rafael Villate Mejía

Marzo 19, 2011

 

 

 

En artículo anterior, analizando el movimiento de los ojos durante la lectura, encontramos las siguientes duraciones durante el desplazamiento:

 

 

 

      

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La fijación media observada por algunos estudios fué de 8 caracteres con una duración 225 milisegundos (5.01 A).

 

El número de palabras leídas durante una fijación varía según la destreza del lector y su familiaridad con el vocabulario del tema que está leyendo. La duración de la fijación se relaciona con este aspecto y también con la actividad intelectual de asociación que realice durante este tiempo. Asumamos que no hay tiempo dedicado a la actividad intelectual de asociación para comprender el mensaje de la oración y del párrafo, y que por tanto el tiempo se dedica exclusivamene a interpretar los signos que conforman las palabras. En este caso el número promedio de caracteres que conforman la palabra es la variable más importante.

 

Debemos proceder con supuestos para determinar la longitud promedio de las palabras porque no es posible  calcular una longitud a priori para todos los textos. Como un ejercicio guiado simplemente por la curiosidad, tomamos más de cien lecturas de palabras al azar de dos diccionarios y dos novelas en español, llegando a una cifra promedio de siete letras por palabra. Sin embargo, cifras así pueden ser utilizadas solamente como elementos aproximados de trabajo, a falta de otras posibilidades más precisas. En este tipo de cálculos no es posible incorporar la mayor frecuencia de palabras muy breves, por ejemplo los artículos el-la-los-las.

 

Comencemos trabajando con el supuesto de siete letras por palabra en español. Si así fuera para un artículo que se está leyendo, los ocho caracteres que pueden verse con claridad en cada fijación corresponderían a 1.1 palabras. Si bajamos el promedio a seis letras por palabra, obtendríamos 1.3 palabras y al reducirlo aún más a cinco letras por palabra, 1.6 palabras leídas con claridad por punto de fijación.

 

Si se utiliza el máximo de 12 caracteres por punto de fijación, es decir, si se supone que también las letras que se ven borrosas pueden ser interpretadas correctamente porque se trata de un lector experimentado, estas cifras darían 1.7, 2.0 y 2.4 palabras leídas por punto de fijación.

 

Como ejercicio curioso, hemos utilizado la función de conteo de palabras y letras del programa de TextMaker que estamos empleando para escribir este artículo, recibiendo  estos datos para el texto hasta el punto final del párrafo anterior, sin incluir el título, el autor y la fecha: 1973 caracteres y 391 palabras. Esto arroja una cifra de 5.05 letras por palabra para la primera parte de este artículo.  

 

De acuerdo con los datos que hemos resumido en la tabla y a la discusión anterior, podemos por tanto tomar la cifra de dos y media palabras leídas como máximo por punto de fijación (5.02).

 

Si un lector poco entrenado lee en promedio el 80% de una palabra en cada fijación (5.03) y logra llegar al máximo de dos y media, el entrenamiento para reconocer palabras permite al lector leer tres veces más en el mismo tiempo, es decir, triplicar la velocidad de lectura.

 

La conclusión anterior, válida en términos generales, se refiere a la lectura «normal», no a la de «sobrevuelo» o «skimming». Por esta razón, adopta las cifras para datos observados en el laboratorio sobre longitud de los saltos que se consignan en la tabla presentada arriba.

 

Anotamos finalmente que la amplitud del abanico de visión (caracteres leídos por punto de fijación en la tabla mencionada) no puede ampliarse porque corresponde a una característica de la visión humana, según se explicó en artículo anterior (5.01 B).

 

Procuremos calcular el número total de palabras que pueden leerse por minuto, tomando como base en los datos anteriores. Una primera alternativa puede estructurarse como sigue:

 

El máximo de dos palabras y media sería leído, de acuerdo con la tabla, en un mínimo de 100 milisegundos.

Agréquese a esto la duración mínima del salto que es de 30 milisegundos.

Tendremos una duración total de 130 milisegundos para la lectura de un máximo de 2.5 palabras.

 

Por segundo se leerían (1 / 0.130) x 2.5 palabras =  19 palabras,

y 19 x 60 = 1140 palabras por minuto.

 

En este caso, se ha supuesto la duración mínima del salto, la captación máxima de palabras por fijación, y la duración mínima de ésta a todo lo largo de un texto. Se ha supuesto también que no hay regresiones.

Si se adopta la fijación media observada en otros estudios, según lo mencionamos en párrafo anterior (5.01 A), se llega a cifras menores:

  

(225 + 30 milisegundos) = 255 milisegundos para 8 caracteres,

es decir, para 1.6 palabras de 5 caracteres c/1:

(1 / 0.255) x 1.6 = 6.3 palabras por segundo y

6.3 x 60 = 378 palabras por minuto.

 

Lograr 1140 palabras por minuto como promedio en una lectura normal parece resultado de un cálculo demasiado optimista puesto que no hace ninguna apropiación de tiempo para pensar sobre el contenido que se está identificando, es decir, para asociar lo interpretado a través de los signos de cada palabra con el discurso que se desarrolla y con conocimientos previos. En estas condiciones, la lectura estaría siendo puramente mecánica y serviría para poco. Es más razonable el segundo cálculo que apela a las medias observadas a través de varias lecturas, es decir, el cálculo de 378 palabras por minuto, como máximo promedio aproximado para una lectura responsable de material importante para el lector (5.04). Debemos anotar que este cálculo no se refiere al método de «sobrevuelo» o «skimming» que aunque incrementa notablemente la velocidad de recorrido de un texto, solamente es válido en algunos casos (5.05).

 

No es posible ampliar notablemente el abanico de visión, según hemos mencionado, y es difícil obtener ahorros importantes de tiempo acelerando los saltos oculares por debajo de los 30 milisegundos. Por lo tanto, la manera lógica de aumentar la velocidad de lectura es  entrenarse para reconocer más palabras por punto de fijación, es decir, pasar de menos de una palabra a dos y media mientras lo permita el tema y el vocabulario; y de reconocer las palabras «a golpe de vista», con el objeto de lograr que el tiempo que dure cada punto de fijación sea mínimo.

 

En la medida en que uno se familiariza con una palabra por haberla leído varias veces, llega a reconocerla por su «forma», es decir por una combinación de elementos de su silueta y las primeras letras más alguna intermedia y otra final. Al mirar una palabra, ya no es necesario leerla sílaba por sílaba, sino que se capta de una sola vez, lo que hemos denominado «a golpe de vista». En este caso, no solamente se leen más rápido las palabras que aparecen con claridad en el abanico de visión, sino que también se interpretan con mayor facilidad las demás a pesar de que aparezcan menos nítidas.

 

Queda por analizar qué textos pueden utilizarse para lograr un entrenamiento más eficiente. Esto se discutirá en un artículo posterior.

 

 

 

 

 

 

 

Notas y referencias

 

5.01  A)Ver nuestro artículo «El movimiento de los ojos» y la cita 2.07 de éste.  B) Idem y citas 2.04 y 2.05 .     

 

5.02 Suponiendo 5 letras por palabra y 12 caracteres leídos por punto de fijación.

 

5.03 Esto no solamente no es un límite exagerado, sino que puede representar más de lo que muchos lectores inexpertos logran por fijación.

 

5.04 Esta cifra, que para efectos prácticos puede tomarse como 400 palabras por minuto, concuerda con los cálculos de máximos hechos por numerosos investigadores, con la experiencia común en centros de desarrollo de la lectura y con nuestra propia experiencia en las clases que dictamos.

 

Algunos expertos limitan aún más esta cifra. En su excelente libro «Efficient and flexible reading», Kathleen T. McWhorter asigna velocidades de 300 a 500 palabras por minuto a la lectura de novelas, periódicos y magazines, mientras reduce de 200 a 300 palabras por minuto la lectura de alta comprensión para textos, manuales y documentos de investigación. Ver Kathleen T. McWhorter, «Efficient and flexible reading», Sixth Edition, Longman, pg. 46, Table 1.2.

 

5.05 Ver nuestro artículo sobre la lectura de sobrevuelo.

Actividad

No. de caracteres

Duración (milisegundos)

 

Salto (saccade)

8 a 15

30 a 50

 

Fijación

8 a 12

100 a 500